El choque con Washington protege a la primera ministra italiana en casa pero ‘erosiona’ su perfil internacional

Giorgia Meloni rompe con Donald Trump y se cierra un capítulo político en Italia y en Europa. Se resquebraja así el puente entre Washington y Bruselas, pero la inquilina del Palacio Chigi mantiene, por ahora, el respaldo de la política italiana. Los ataques del presidente estadounidense al Papa León XIV y la defensa del Pontífice por parte de la premier italiana, quien ha calificado de “inaceptable” las palabras de Trump hacia Prevost, la dejan sin un importante aliado internacional. Se abre así para Meloni un escenario completamente nuevo, con más incógnitas que certezas, en el que podría verse políticamente reforzada en el corto plazo, pero expuesta a un desgaste de fondo, para el resto de su mandato y de cara a las elecciones generales de 2027.

La oposición italiana no ha perdido la ocasión para mostrar su apoyo hacia la primera ministra. El símbolo de ese respaldo transversal del Parlamento al Ejecutivo han sido las palabras de la líder de la oposición, Elly Schlein, secretaria general del Partido Democrático, quien ha confirmado su “firme condena” del “ataque del presidente estadounidense” hacia Meloni por haber “expresado una debida solidaridad hacia el Papa a causa de las gravísimas palabras que Trump le ha dirigido”.

“Ningún jefe de Estado extranjero puede dirigirse con esta grave falta de respeto hacia nuestro país y nuestro Gobierno”, afirmó Schlein. “Somos adversarios políticos, pero somos ciudadanos italianos y representantes de los italianos, de modo que no aceptamos ataques ni amenazas procedente de los Gobiernos de otros países”, añadió. El vicepresidente del Gobierno italiano, Matteo Salvini, también ha criticado a Trump y ha mostrado su apoyo a Meloni, sin rivalizar con ella.

El rechazo de Meloni a los ataques de Trump al Papa refuerzan su postura frente a la Casa Blanca. En los últimos meses, la premier ya había mostrado su actitud crítica respecto a los aranceles, Groenlandia y el uso de las bases militares italianas en la guerra de Irán. Al igual que el Papa, Meloni apostará ahora por no entrar en ningún debate con Trump y que sea la diplomacia la que haga su trabajo.

Tras la derrota electoral en el referéndum de hace unas semanas y la ruptura con Trump, queda por ver cómo este clima afectará al Gobierno de Meloni a un año de las elecciones generales de 2027. Lo cierto es que, según las últimas encuestas publicadas este miércoles, ocho de cada 10 italianos -incluidos los votantes de la coalición de Meloni- están en contra de la guerra en Irán promovida por el presidente de Estados Unidos. Según el sondeo publicado por YouTrend para la cadena SkyTg24, la guerra de Irán no gusta al 79% de los italianos, ni al 76% de los votantes de la coalición conservadora ni al 91% de los de la oposición progresista. Hermanos de Italia (HDI), el partido de Meloni, mantiene un índice de aprobación por encima del 26% en la media de sondeos, aunque la tendencia es a la baja tras la derrota de Meloni en el referéndum, y el 57% valora negativamente su Gobierno.

¿La ruptura con Trump beneficiará o perjudicará a Meloni? “El escenario no es positivo para Meloni, tanto a corto como a largo plazo”, explica a EL MUNDO Lorenzo De Sio, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Luiss de Roma y director del Centro Italiano de Estudios Electorales (CISE). “La relación política, hasta ahora privilegiada, con Trump entra en contraste frente a un choque tan duro, en el que ahora el estadounidense se presenta como un adversario, con un posible efecto de debilitamiento”, añade De Sio. Una Meloni sin Trump, desde el punto de vista narrativo, “carecerá de un factor identitario importante”, lo que entraña un riesgo para los “actores políticos”, como es la pérdida de “distintividad“; es decir, “la capacidad de ser algo diferente e innovador”.

Ante un riesgo cualitativo, queda por comprobar si habrá también uno cuantitativo en términos electorales: “Es difícil medir hoy el impacto de la ruptura con Trump en términos de votos absolutos”, explica el politólogo. Esto se debe al comportamiento electoral de los italianos, marcado por lo que se conoce como el muro de Arcore, la conocida villa de Berlusconi: “Italia se divide, esencialmente, en centroderecha y centroizquierda, berlusconianos y antiberlusconianos, y el trasvase no es entre ellos, sino dentro de cada bloque”. Para De Sio, “es poco probable que las próximas elecciones generales se vean afectadas por la ruptura de Meloni con Trump”, lo que apunta a un impacto más estructural que inmediato.

Fuente: https://www.elmundo.es/internacional/2026/04/16/69dfcefbfdddff59478b45cb.html

Por Editor