Se definieron todos los equipos que superaron los playoffs para estar en los octavos de final de la UCL
MIÉRCOLES


Real Madrid vs. Benfica
La revancha de Vinícius
La eliminatoria no la podía resolver otro jugador. Vinícius Júnior se tomó su particular revancha con el Benfica tras el capítulo de Lisboa y volvió a bailar. Sacó al Real Madrid de la duda en un frío Santiago Bernabéu, con un tanto que dio el pase a octavos de final, reafirmando su liderazgo sin Kylian Mbappé.
La madurez de Vinícius llega desde su reacción al conflicto. Hubo un tiempo en que estar en el foco de la polémica rebajaba su nivel en el terreno de juego. No ocurrió en Da Luz tras los presuntos insultos racistas ni tras los gestos de la grada. Una herida que cicatrizó en el Bernabéu, derrumbando las esperanzas del Benfica cuando veía opciones de llevar el duelo a la prórroga.
Sin el reencuentro esperado con José Mourinho, que ni apareció por el Santiago Bernabéu ni su nombre sonó por megafonía. Con el clima rebajado de tensión ante la ausencia de Gianluca Prestianni, al que UEFA mantuvo la sanción, el tercer partido consecutivo entre Real Madrid y Benfica rebajó decibelios y fútbol, sosteniendo la emoción del pase con el temor al batacazo por momentos en el estadio.
Entre la especulación del Real Madrid y la valentía del Benfica arrancó un partido que volvió a demostrar que el equipo de Arbeloa es vulnerable en cuanto rebaja mínimamente la tensión. Sin poder agarrarse al gol de Mbappé, obligado a parar para recuperarse de su dolencia de rodilla, jugó con fuego en un inicio a merced del rival.
Sirvió para que el Benfica aumentase las esperanzas de desafiar a la historia. Nunca un equipo portugués había vencido en el Santiago Bernabéu y, por momentos, lo sintió cerca. Un Real Madrid endeble, carente de seguridad, con espacios entre líneas, al que cada llegada del rival le dañaba. Sostenido, cómo no, por Courtois.
Ya había avisado Rafa Silva, tras un túnel a Asencio, cuando dinamitó el duelo a los catorce minutos. Aprovechó un agujero en el lateral izquierdo, sin Carreras y con Camavinga llegando tarde a tapar el centro al corazón del área que encontró un despeje hacia su portería de Asencio, respondido con reflejos por Courtois, que nada pudo hacer ante el balón en boca de gol que mandaba a la red Rafa Silva.
A la bofetada de realidad le faltó continuidad del Benfica a corto plazo por un grave error de Otamendi. Su pérdida en el inicio de jugada levantó al Real Madrid de la lona. Le devolvió la confianza. El robo en zona alta, acabó con la aparición con potencia de Fede Valverde por el costado derecho, su pase atrás y el golpeo preciso de Tchouaméni. Un premio merecido al jugador que sostuvo a su equipo en la eliminatoria.
La reacción, sin embargo, no recuperó una versión del equipo de Arbeloa que se acercara a la de Da Luz. Parecía entonarse con más balón, tras un disparo lejano de Camavinga y cuando apareció Vinícius. Primero con un disparo blando que dio paso a un centro a la cabeza de Valverde, que propiciaba un tanto de Gonzalo anulado por un fuera de juego de milímetros. Su única aparición en un partido gris.
La falta de finura ofensiva agravaba las carencias defensivas. Tembló el Real Madrid en cada ataque rival, sin saber poner freno a la precisión ofensiva del Benfica. Schjelderup puso un balón que se paseó sin encontrar rematador y Courtois realizaba la parada del partido. Respondió al latigazo de Ríos, el sustituto de Prestianni, con una mano firme abajo pegada al palo.
El partido pedía la irrupción de un líder y Vinícius quiso serlo. Hizo sufrir a Dedic en su marca, explotando velocidad, pero sin la precisión de la ida en los metros finales hasta que llegó su momento. También Fede Valverde hizo un esfuerzo innegociable, falto de acierto en el remate cuando la tuvo en el arranque del segundo acto para despertar a una grada muda y quitar el susto del cuerpo. El pase preciso de Trent lo enganchó mal con todo para marcar.
El partido lo tuvo el Benfica donde quiso tras mantenerse en pie, sin agobios, después de un córner cabeceado por Asencio y un disparo pegado al poste de Trent. Ante un Real Madrid mermado, sin recambios en el banquillo de garantía, con ausencias como Bellingham y Rodrygo que pudiesen cambiar el panorama, cuando dio el paso definitivo, acarició el 1-2.
Lo impidió el travesaño, tras una pérdida de Vini que cogió descolocado al equipo. El golpeo de calidad, de exterior de Rafa Silva, siempre presente en cada acción de peligro, lo desvió Asencio. La fortuna se tiñó de blanco. Minutos después, Rüdiger se jugaba el tipo para desviar un disparo de Pavlidis con aroma de gol. Con Schjelderup siempre presente.
Hasta que Vinícius decidió que ya había aguantado el Bernabéu demasiado sufrimiento. En una acción que confirmó a los dos protagonistas de la noche. La fuerza de Valverde para ganar un balón dividido y castigar con su pase al espacio la línea adelantada del rival. En carrera, el brasileño es imposible de frenar y definió con tranquilidad, raso, inalcanzable para Trubin, el ‘culpable’ de la eliminatoria con aquel tanto postrero que lo cambió todo en la última jornada de la fase de liga.
Bailó Vinícius, se liberó el Bernabéu. Besó el escudo y sintió la reconciliación con la grada que hace pocas fechas le pitaba todo el partido, responsabilizándole de la salida de Xabi Alonso. Carreras evitó bajo palos el último intento portugués. El Real Madrid, sin brillo y con poco fútbol, no falta a su habitual cita con los octavos de final de la Liga de Campeones. Mucho tendrá que mejorar para aspirar al título.
– Alineaciones y goles:
2 – Real Madrid: Courtois; Trent, Rüdiger, Asencio (Alaba, m.78), Carreras (Fran García, m.91); Tchouaméni, Camavinga (Mastantuono, m.78), Fede Valverde, Güler (Palacios, m.84); Vinícius y Gonzalo (Thiago, m.84).
1 – Benfica: Trubin; Dedic, Araújo, Otamendi, Dahl; Aursnes (Barrenechea, m.85), Richard Ríos, Leandro Barreiro (Lopes Cabral, m.91); Schjelderup (Ivanovic, m.85), Rafa Silva y Pavlidis.
Goles: 0-1, m.14: Rafa Silva; 1-1, m.16: Tchouaméni; 2-1, m.80: Vinícius.


Paris Saint-Germain vs. AS Monaco
Suficiente ramplón del campeón
El campeón de Europa, el PSG, estará en octavos de final por décimo quinto año consecutivo, no tanto por la brillantez de su juego como por la confianza en sus opciones, que valieron para conseguir, con un suficiente ramplón, un empate que les permite seguir adelante gracias a la victoria lograda en la ida.
La fragilidad de la clasificación quedó patente en el tramo final, cuando con un jugador menos Teze consiguió el empate en el 92′ y tres más tarde Faes falló por centímetros el gol que habría forzado la prórroga.
Si en la ida los defensores del título firmaron una remontada épica ante un equipo reducido por la expulsión de Golovin a falta de 48 minutos, en el Parque de los Príncipes no mejoraron la imagen frente a un rival que también jugó con uno menos desde el 58.
Solo entonces consiguieron los parisinos dar la vuelta a un marcador que Akliouche había puesto cuesta arriba al borde del descanso y que allanaron Marquinhos y Kvaratskhelia en la segunda mitad.
La trayectoria de menos a más que augura una y otra vez Luis Enrique apoyándose en el ejemplo del pasado curso tarda en hacerse realidad, pero el equipo tiene tantos recursos que habrá que verle exigido por un rival de talla para conocer si el bache que atraviesa es circunstancial como repite el técnico o más estructural.
Ante el Mónaco, un equipo bien armado, bien conformado pero sin alma, no hizo falta más que un aprobado por los pelos para confirmar el resultado de la ida y caminar hacia los octavos, donde ya no podrá esperar más la mejoría.
Si el buen juego todavía no aparece en un equipo mermado por las lesiones, que añora al Balón de Oro Ousmane Dembélé y al español Fabián Ruiz, pilar del centro del campo, el espíritu de lucha no ha abandonado a los del Parque de los Príncipes.
Ahí es implacable el técnico que insufla una fe ciega que empapa desde la grada al tuétano de los futbolistas. Nadie baja los brazos ante el zumbido permanente que llega de los fondos y esa fe le mantuvo a flote ante un equipo del Principado que les mostró las costuras, pero que no supo rematar al campeón.
En la ida se colocaron 2-0 antes de sucumbir 2-3 con uno menos durante casi toda la segunda mitad y una semana más tarde volvieron a sembrar de dudas a la capital con un inicio abrumador, sustentado en un centro del campo poblado y una defensa muy adelantada que las huestes de Luis Enrique no supieron desenmarañar.
Coulibaly en el 9 puso en vilo el alma de los parisinos, Kehrer llevó el susto dos minutos más tarde y Camara en el 30 y Balogun en el 38 obligaron a Safonov a manchar los guantes.
Sin noticias del PSG en ataque durante casi toda la primera mitad, Barcola asomó al área rival en el 41 con un trallazo que hizo temblar el larguero de Köhn.
Expulsión y remontada
Pero cuatro minutos más tarde, el escenario soñado por el Mónaco lo hizo realidad Akliouche, que estrenó su marcador europeo tras varios rechaces en el área de Safonov.
La bronca de Luis Enrique en el vestuario debió ser de la talla de la sorpresa que invadía la grada, y el campeón entró más enchufado en el segundo acto, con un dinamismo en el juego que contrastaba con la apatía del primero.
No hizo falta más para poner el duelo de su lado a partir del 55, cuando el árbitro enseñó en tres minutos dos amarillas a Coulibaly que condenaban de nuevo a los monegascos a una gesta muy por encima de sus capacidades.
Ni un minuto tardó Marquinhos en aprovechar la superioridad para igualar el partido tras un mal rechace de Zakaria y poner a salvo la defensa del título de los parisinos.
Con uno más y con ventaja, la eliminatoria parecía sellada y en el 66 Kvaratskhelia puso otro clavo en el ataúd del Principado tras aprovechar un rechace de Köhn.
Los cánticos del Parque de los Príncipes resonaban en el eco de un Mónaco que perdió la moral y el empuje, y lo que quedaba de partido fue un monólogo de los locales, que, pese a su dominio, volvieron a evidenciar sus dificultades para marcar.
Y en el tramo final, sus carencias defensivas, con el gol de Teze que les privaba de un tercer triunfo consecutivo, algo que no logran desde hace casi dos meses, y de la ocasión final de Faes, que a punto estuvo de alargar su agonía.
– Alineaciones y goles:
2- París SG: Safonov; Hakimi, Marquinhos, Pacho, Nuno Mendes (Lucas Hernandez, m.80); Zaïre-Emery (Dro, m.87), Vitinha, Joao Neves; Kvaratskhelia, Doué (Gonçalo Ramos, m.88), Barcola (Lee, m.69)
2- Mónaco: Köhn; Kehrer, Zakaria (Mawissa, m.74), Faes; Vanderson (Nibombe, m.94) Camara, Bamba (Teze, m.62), Henrique; Akliouche (Adingra, m.74), Balogun (Biereth, m.74), Coulibaly
Goles: 0-1, m.45: Akilouche; 1-1, m.60: Marquinhos; 2-1, m.66: Kvaratskhelia; 2-2, m.91: Teze.


Juventus vs. Galatasaray
La Juve roza el milagro
Ganó la Juve, pero el Galatasaray logró este miércoles la clasificación para los octavos de final de la Liga de Campeones 12 años después de la última vez tras un ejercicio de supervivencia (3-2, 7-5 global) ante la ‘Vecchia Signora’, que por un momento soñó merecidamente con el milagro pese a jugar en inferioridad desde el minuto 48, derrochando pundonor en su amarga noche.
Otra vez una expulsión condicionó el desempeño de una ‘Juve’, en esta ocasión, superior, que recibió el aplauso espontáneo de su gente al final del duelo. Dominadora en casa, generadora de ocasiones suficientes como para creer en lo que en un principio parecía imposible, pero que acabó rozando con la yema de los dedos. Solo Osimhen, en el 106, en la única gran ocasión de los turcos, despertó del sueño, precisamente, a Spalletti, el entrenador con el que ganó un ‘Scudetto’ histórico en Nápoles.
La roja directa fue muy polémica. Fue el VAR el que llamó al colegiado para advertirle de un pisotón totalmente involuntario de Kelly al caer de un salto. El central estadounidense explotó ante la injusticia; la afición asistió atónita ante la decisión.
El partido, en ese momento, iba 1-0. Locatelli había transformado desde los once metros un penalti claro de Torreira sobre Thuram. La ‘Juve’ quería creer, pero la expulsión complicó todo. Lo cierto es que argumentos no le faltaban. Generaba ocasiones. Conceicao, David, Yildiz, Thuram… todos tuvieron la suya. El Galatasaray, muy poco. Nada, de hecho.
Quizá la adrenalina que portó el tener que doblar esfuerzos sirvió de algo más que la propia inercia del duelo. Quizá que el Galatasaray se confiara más de la cuenta viéndolo tan cerca también jugó su parte. En cualquier caso, la ‘Juve’ empezó a tirar de pundonor como hacía tiempo en Europa. En años previos se dedicó a pulular sin identidad, con los últimos octavos allá por 2022.
Es verdad que con Luciano Spalletti en el banquillo, la ‘Juve’ ha cambiado. Pero luchar por remontar el 5-2 de la ida con uno menos era, cuanto menos, atrevido. No le tuvo miedo la ‘Vecchia Signora’. En el minuto 70, Kalulu sacó un centro raso y Gatti puso el 2-0. Se señaló el parche de la competición. Eligió creer. Y contagió a todo el estadio.
Lo intentó de todas las maneras. Thuram la tuvo muy clara. Decidió picar en el último momento. Se marchó sustituido entre lágrimas con la culpa encima. Unos segundos después, Yildiz se topó con el palo. Parece que fueron dos señales claras de que no iba a suceder. Pero en el 82 la épica se abrió paso. Centro lateral, Koopmeiners de cabeza metió el balón al segundo palo, McKennie se elevó por encima de Torreira y, casi dentro de la meta, marcó el gol de todos los ‘bianconeri’, que vieron a su equipo por fin representar con el honor y los valores esa camiseta histórica como hacía años que no veía.
Conseguido lo más complicado, llegó la prórroga. En inferioridad. Mantuvo la tónica. Tuvo Zhegrova una en el 96 clarísima, pero con todo a favor, intentó ajustar demasiado. Lo acabó pagando caro la ‘Juve’. En el 106, una serie de desfortunas acabaron en el gol de Osimhen. Adzic perdió el balón en zona de tres cuartos y se quedó en el suelo. El Galatasaray atacó, pero no acertó la triangulación. Koopmeiners intentó cubrir el balón hasta el banderín de esquina con la mala suerte de que el balón salió.
Rebotó en el banderín y tuvo que mantenerlo en juego, en una posición complicada. Cedió a Boga, pero encimado este perdió la posesión. Con Adzic aún fuera de lugar, el Yilmaz encontró al filo del fuera de juego a Osimhen, que ni siquiera celebró el tanto.
No se dejó ir la ‘Juve’. Zhegrova generó otra ocasión. Cakir sacó una gran parada. Kostić cazó el rechace, pero se fue rozando el palo por lo mismo que se le escaparon los octavos. El Galatasaray, que consiguió el segundo en el 119, en los pies de Yilmaz, regresó entre los dieciséis mejores 12 años después.
– Alineaciones y goles:
3 – Juventus Turín: Perin; Kalulu (Openda, m.109), Gatti, Kelly, McKennie; Koopmeiners, Locatelli (Kostic, m.109), Khephren Thuram (Adzic, m.78); Conceiçao (Zhegrova, m.67), Yildiz (Miretti, m.103) y Jonathan David (Boga, m.67).
2 – Galatasaray: Cakir; Sallai (Boey, m.59), Sanchez, Bardakci, Jakobs (Elmali, m.87); Torreira (Singo, m.103), Lemina (Icardi, m.87); Yilmaz, Sara (Gundogan, m.71), Lang (Sane, m.59); Osimhen.
Goles: 1-0, m.37: Locatelli; 2-0, m.70: Gatti; 3-0, m.82: McKennie; 3-1, m.106: Osimhen; 3-2, m.119: Yilmaz.
Atalanta 4-1 Borussia Dortmund
El Atalanta desoye la lógica Tomás Frutos
Cuando el sentido común incitó a pensar antes del duelo que el Borussia Dortmund era el favorito o que la eliminatoria se decidiría en la prórroga tras el tanto salvador de Adeyemi, el Atalanta decidió este miércoles desoír toda lógica para completar con la épica de un penalti en el 98 una remontada tremenda (4-1, 4-3 global) ante Jobe Bellingham y compañía para regresar, cinco años después, a los octavos de final de la Liga de Campeones.
Sin Raspadori, sin De Ketelaere y con toda la presión tras el 2-0 encajado en Dortmund. Con el fantasma de haber rozado dos años consecutivos los octavos, pero haberse quedado con la miel en los labios. Así saltó al campo el Atalanta. Al menos en lo teórico. En lo práctico, más que nunca, hizo honor a su apodo. La ‘Dea’ (diosa en italiano) obró el milagro ante el Dortmund para volver a estar entre los dieciséis mejores de Europa.
Lo sudó mucho más de lo que pudo parecer en el minuto 57, cuando Pasalic anotó el 3-0 de cabeza. Porque ahí, cuando mejor estaba el Atalanta, apareció la zurda de Adeyemi para rebajar todo tipo de emoción. Un tanto que encaminó el partido a la prórroga. Los fantasmas volvieron. Pero un fallo de Kobel en un despeje, un centro de Pasalic a la cabeza de Krstovic y el enésimo error en defensa de un Bensebaini señalado, permitieron a la ‘Dea’, VAR mediante, tener una oportunidad desde los once metros que Samardzic no desaprovechó. Golazo y Bérgamo de nuevo entre los dieciséis mejores.
El empaque que le faltó en las dos últimas jornadas de fase liga, perdidas ante Athletic Club y Real Unión Saint-Gilloise cuando rozaba la clasificación directa, brotó a borbotones en el momento más delicado, en el más indicado. Fue un terremoto el Atalanta en el inicio. Zalewski y Bernasconi hicieron mucho daño por el perfil zurdo. Kobel tuvo que acudir al rescate dos veces antes de que, tan solo en el minuto 5, Scamacca embocara a puerta vacía un intento de despeje de Bensebaini, el primero de tres clamorosos.
Hizo lo más difícil la ‘Dea’. Marcó a los cinco minutos. Reabrió el duelo por completo con todo el tiempo del mundo. Y eso al Dortmund le dio vértigo. Solo a la media hora de duelo se asomó al área de Carnsecchi con un tímido disparo de Brandt. El juego de los alemanes era sintomático. Kobel fue el mejor.
Hasta que Bensebaini se lo permitió. Porque el central argelino, en otra mala decisión, intentó desviar un disparo de Zappacosta que iba manso a las manos del meta. Segundo gol del Atalanta, eliminatoria empatada antes del descanso.
La inercia, pese a dos acercamientos peligrosos del Dortmund, con palo incluido de Beier, llevó el partido hacia donde todos pensaban. Al tercero de los de Raffaele Palladino. Mario Pašalić, incombustible, llegó desde la segunda línea para, en una especialidad, rematar de cabeza al segundo palo y desatar la locura en Bérgamo.
Pudo Guirassy recortar distancias, pero cometió un fallo terrible, incapaz de conectar con el balón en el área pequeña cuando tenía todo de cara. Tuvo que ser Adeyemi, con su talentosa zurda, el que anotara un golazo con un disparo directo a la escuadra. Entró en el 70 al campo, salvó a los suyos en el 75. Efectividad total.
El miedo se apoderó de los 22 jugadores. La prórroga estaba escrita en un guion en el que Bensebaini volvió a ser protagonista. Villano en Dortmund. Es cierto que Kobel salió mal y dejó en ventaja a Pasalic para sacar un centro con todos descolocados. Pero la decisión del argelino de alzar su tacón de espaldas acabó con Krstovic sangrando por el impacto en su cabeza. El colegiado no vio el penalti claro y fue el VAR el que le llamó a revisión.
Samardzic, en el momento de máxima tensión, fusiló a la escuadra para añadir más épica a la historia. En el minuto 98, el Atalanta completó la gesta. Estará en los octavos por vez primera desde que lo hiciera en 2021, hace ya cinco años.
– Alineaciones y goles:
4 – Atalanta: Carnesecchi; Scalvini (Djimsiti, m.77), Hien, Kolasinac (Ahanor, m.72); Zappacosta, De Roon, Pasalic, Bernasconi; Samardzic, Zalewski (Sulemana, m.85); Scamacca (Krstovic, m.72).
1 – Borussia Dortmund: Kobel; Emre Can, Anton, Bensebaini; Ryerson (Couto, m.70), Bellingham (Adeyemi, m.70), Nmecha, Svensson; Beier (Silva, m.60), Brandt (Chukwuemeka, m.60); Guirassy.
Goles: 1-0, m.5: Scamacca; 2-0, m.45: Zappacosta; 3-0, m.57: Pasalic; 3-1, m.75: Adeyemi; 4-1, m.98: Samardzic.
Internazionale vs. Bodo/Glimt
El Bodo Glimt congela al Inter
El Bodo Glimt noruego completó este miércoles la gran gesta de su historia. Conquistó San Siro gracias a un regalo de Manuel Akanji y a un golazo de Evjen, eliminó de manera salvaje a todo un Inter de Milán (1-2, 5-2 global) y se clasificó por vez primera a los octavos de final de la Liga de Campeones para confirmarse, de nuevo, como la indudable revelación de la competición.
El Bodo congeló San Siro. Heló al Inter en su propio feudo. En un estadio mítico en el planeta fútbol. La empresa del Inter, aunque compleja por el resultado en la ida, parecía medianamente razonable. El gran finalista de la pasada edición, también de la de 2023, podía marcar al menos dos goles para llevar el duelo a la prórroga. No era descabellado. Pero topó con la frialdad de un equipo del círculo polar ártico que obró el gran milagro.
Demostró el Bodo tener mucho más que un campo de césped artificial en el que minimizar a sus rivales. En San Siro, si bien fue sometido en el inicio, exhibió orden. Tranquilidad. No le quemó el balón. Intentó salir a la contra con sentido. Y no falló cuando tuvo oportunidad. En el cómputo general, mereció claramente el pase a octavos.
No le fue fácil conseguirlo, eso sí, pese a lo abultado del resultado global. El Inter presentó batalla. Pero le faltó algo. La baja de Lautaro Martínez, su referente ofensivo, mermó sus posibilidades una barbaridad. Dumfries y Calhanoglu también hubieran sido diferenciales. Aunque el combinado de Chivu no puede escudarse en las bajas para perder contra el Bodo. Los ‘nerazzurri’ tuvieron todo el control. Generaron las ocasiones. Pero no consiguieron hacer daño. Dimarco, como era de esperar, fue el mayor peligro.
De sus botas y su zona salieron las ocasiones más importantes. Centro y remate de cabeza de Pio Esposito. Un disparo que obligó a la primera gran parada de Haikin, que dobló esfuerzos con otra mano clave a un remate de cabeza de Frattesi a centro de, quién sino, Dimarco.
Asedio total del Inter en la primera mitad. Solo un tímido remate del Bodo a la contra. Pero la sensación de que el Bodo podía aguantar el resultado. Los nervios se apoderaron de San Siro. Solo 5 minutos para, al menos, marcar dos goles. Y cuando menos lo esperó, cayó un jarro de agua fría. Porque uno de sus jugadores más fiables en la temporada, Akanji, se hizo un lío con el balón y, en un intento de ceder a Sommer, dejó solo a dos jugadores del Bodo.
Se la jugó Blomberg. Paró a Sommer El rechace cayó directamente a Hauge, que empujó a placer en la que un día fue su casa, pero con la camiseta del rival, el Milan. Regalo gigante para los ‘rossoneri’ de su parte.
Abierta la veda, vertida sal en la herida, el Inter se volcó. Cambios y ofensiva al máximo. Pero, de nuevo, el frío noruego congeló San Siro. Otro ataque aislado pero con sentido. Hauge se convirtió en asistente para completar su gran partido. Y Evjen, con calidad, fusiló a Sommer. El Bodo se supo vencedor de una pelea que, antes de comenzar, pareció tener perdida.
Y el Inter, pese a sus intentos de reacción, se supo muerto. Dimarco volvió a generar. Akanji rozó su redención con un disparo al palo. Y solo un gol de Bastoni validado por el reloj del colegiado maquilló el resultado en el 76. No le dio tiempo al Inter. La gesta fue amarilla. Fue Noruega. Fue de un pequeño equipo del círculo polar ártico que tumbó a uno de los grandes de Europa en su estadio para meterse en los octavos de final de la máxima competición europea.
– Alineaciones y goles:
1 – Inter de Milán: Sommer; Bisseck (Dumfries, m.81), Akanji, Bastoni; Luis Henrique (Diouf, m.62), Barella, Zielinski (Sucic, m.62), Frattesi (Bonny, m.62), Dimarco (Carlos Augusto, m.81); Thuram, Pio Esposito.
2 – Bodo Glimt: Haikin; Sjovold, Bjortuft, Gundersen, Bjorkan (Aleesami, m.85); Evjen (Saltnes, m.81), Berg, Brunstad Fet; Blomberg (Maatta, m.78), Hogh (Helmersen, m.78), Hauge.
Goles: 0-1, m.58: Hauge; 0-2, m.72: Evjen; 1-2, m.76: Bastoni.


Bayer Leverkusen vs. Olympiacos
Olympiacos no culmina la remontada y el Leverkusen accede a octavos
El Bayer Leverkusen empató 0-0 este martes ante el Olympiacos de José Luis Mendilibar y se bastó del triunfo a domicilio de la ida para avanzar a los octavos de final de la Liga de Campeones.
Los griegos, con más propósitos que hechos, confiaron en asfixiar a los locales con su presión arriba, pero echaron en falta ocasiones claras para poder soñar con una difícil remontada en el BayArena.
Patrik Schick, el gran protagonista en Atenas tras marcar un doblete, acarició de cabeza el primero cuando solo habían pasado cuatro minutos. La adelantada línea defensiva helena, en campo contrario cuando el balón era del Leverkusen, sufrió para controlar los desmarques a la espalda del checo, que avisó de nuevo minutos más tarde con una imprecisa vaselina sobre el meta Konstantinos Tzolakis.
Ofensivamente, los griegos buscaron siempre crear ventajas desde el flanco derecho con la dupla Rodinei-Gelson Martins, aunque estuvieron muy faltos de colmillo. Con la presión como principal argumento, el Olympiacos se repuso a la falta de ocasiones —cero en la primera mitad— y trató de provocar el error en la zaga local para encontrar la vía más rápida al gol.
Gelson obligó a estirarse por primera vez a Janis Blaswich tras la reanudación con una volea cargada de veneno en el minuto 50. No se quedó atrás el Bayer, que respondió desde la izquierda con un potente zurdazo de Grimaldo que se estrelló en el larguero solo 12 minutos más tarde.
Con las internadas veloces del extremo portugués, Mendilibar optó por dar entrada al marroquí El Kaabi para intentar ganar presencia en el área, mientras que el Leverkusen perdió por lesión al español Lucas Vázquez en el minuto 77.
Sin goles y sin emoción, el Olympiacos firmó el empate sin goles y permitió el pase a octavos del Bayer, que en una temporada regular en la Bundesliga, en la que se encuentra en el sexto lugar, avanzará a la siguiente ronda para enfrentarse al Arsenal o al Bayern de Múnich, los dos mejores equipos de Europa en la primera fase.
– Alineaciones y goles:
0 – Bayer Leverkusen: Blaswich; Lucas Vázquez (Arthur, min.77), Quansah, Andrich, Tapsoba, Grimaldo; Palacios (Tape, min.73), Aleix García; Maza (Poku, min.56), Hofmann (Culbreath, min.73) y Schick.
0 – Olympiacos: Tzolakis; Rodinei, Retsos, Pirola, Ortega; Mouzakitis (Scipioni, min.79), Hezze, Dani García; Gelson Martins, Chiquinho (Andre Luiz, min.66) y Taremi (El Kaabi, min.66).


Newcastle United vs. FK Qarabag
El Newcastle, a octavos y posible rival del Barcelona
El Newcastle United superó el trámite de la vuelta al imponerse por 3-2 al Qarabag, haciendo valer la contundente goleada lograda en la ida (1-6) que le permite avanzar a los octavos de final de la Liga de Campeones, en los que podría enfrentarse al Barcelona.
Las ‘urracas’, que se enfrentarán contra los azulgranas o el Chelsea, encarrilaron el encuentro en apenas cinco minutos, tiempo suficiente para adelantarse por partida doble gracias a los tantos de Sandro Tonali y Joelinton.
El técnico Eddie Howe aprovechó la amplia ventaja conseguida en la ida para introducir hasta seis cambios en el once e incluso dejar en el banquillo a Anthony Gordon, protagonista en Bakú con un póker de goles.
El choque comenzó con el mismo guion del primer partido y el Newcastle golpeó en su primera llegada, cuando Tonali aprovechó un rechace tras un paradón de Mateusz Kochalski a un cabezazo de William Osula.
Con el estadio aún celebrando el 1-0, llegó el segundo tanto tras un error en la salida de balón del conjunto azerbaiyano que recuperó Harvey Barnes para asistir a Joelinton, que definió con solvencia.
A partir de ese momento, y con la eliminatoria prácticamente resuelta, el Newcastle levantó el pie del acelerador y gestionó esfuerzos, mientras que el Qarabag, que había recorrido más de 4.000 kilómetros para disputar el encuentro, no estuvo cómodo en la primera mitad.
Las únicas aproximaciones visitantes llegaron con un disparo de Joni Montiel y otro intento del colombiano Camilo Duran, ambos bien resueltos por Aaron Ramsdale, titular en detrimento de Nick Pope.
En el área contraria, el Newcastle también dispuso de ocasiones para ampliar la ventaja, pero Jacob Murphy cruzó en exceso el balón en una clara oportunidad y Sven Botman se encontró con una buena intervención de Kochalski.
En la segunda parte, el Qarabag mostró orgullo y consiguió recortar distancias tras un pase del español Joni Montiel a Camilo Durán, que ganó en velocidad a Dan Burn y definió con precisión al primer palo.
La reacción visitante duró muy poco, ya que en la jugada siguiente Kieran Trippier botó un córner al punto de penalti que fue rematado de cabeza a la red por Sven Botman para devolver a los locales la ventaja de dos goles.
El partido entró entonces en una fase de intercambio de golpes y, cinco minutos después, el colegiado señaló penalti por mano de Burn.
Marko Jankovic no acertó en primera instancia al encontrarse con una gran parada de Ramsdale, pero el rechace lo recogió Elvin Cafarquliyev para enviarlo al fondo de la portería.
Tras unos quince minutos vibrantes, el encuentro entró en una fase de mayor calma, con menos ritmo y escasas ocasiones en ambas áreas.
Eddie Howe aprovechó para introducir rotaciones pensando en el compromiso liguero del sábado ante el Everton y solo un gran paradón de Kochalski a disparo de Harvey Barnes evitó un nuevo tanto local antes del pitido final.
Con este resultado, el Newcastle se clasifica para los octavos de final de la Liga de Campeones y se medirá al Barcelona o al Chelsea, mientras que el Qarabag se despide del torneo tras firmar un meritorio papel.
– Alineaciones y goles:
3 – Newcastle: Pope; Trippier (Hall, m.53), Botman (Willock, m.53), Burn, Alex Murphy; Woltemade, Tonalli, Joelinton (Gordon, m.53); Jacob Murphy (Shahar, m.87), Osula (Wissa, m.73), Barnes.
2 – Qarabag: Kochalski; Matheus Silva, Huseynov, Medina; Dani Bolt, Pedro Bicalho, Jankovic (Qurbanly, m.79), Cafarquliyev (Byramov, m.79); Montiel (Kady Borges, m.62), Zoubir (Addai, m.79); Durán.
Goles: 1-0, m. 4: Tonali; 2-0, m. 5: Joelinton; 2-1, m. 51: Durán; 3-1, m. 52: Botman; 3-2, m. 57: Cafarquliyev.


Atlético Madrid 4-1 Club Brugge
Sorloth, pegada, clasificación y alivio del Atlético
Agarrado a una pegada incontestable en ataque, con tres goles de Alexander Sorloth y otro de Johnny Cardoso cuando peor se sentía el equipo, el Atlético de Madrid doblegó al amenazante Brujas, se clasificó para los octavos de final de la Champions League y respiró aliviado, a la espera del siguiente desafío: Liverpool o Tottenham.
De sus cinco remates a portería, de sus cuatro ocasiones, extrajo cuatro goles para un triunfo mucho más evidente en el marcador que en el césped, por momentos en jaque por su rival, tan animoso como en la ida, pero sobrepasado por el 3-1, tan oportuno el Atlético para marcar sus goles cuando más dudas surgían sobre el desarrollo del choque.
Sorloth fue diferencial. Ya por encima de Julián Alvarez, lejos de su zona más determinante. Suma quince goles. El delantero noruego es la solución hoy por hoy del equipo rojiblanco. Son ya diez tantos en 2026, tan crucial como se espera de un ‘9’ de su clase, que se inventó el 1-0 prácticamente de la nada. Fue indispensable.
Ahí ya surgió cuando más lo necesitaba su equipo, transcurridos ya 23 minutos más que inciertos, enfrentado Ruggeri al trepidante Forbs; agobiados en la circulación Koke y Johnny en el medio; desaparecido Álex Baena, la apuesta de Simeone para hacer más de Griezmann que de Lookman, ambos suplentes; desasistidos Julián Alvarez y el propio Sorloth, hasta el saque largo de Jan Oblak que desencadenó todo.
Un gol en nueve segundos. Del patadón del portero esloveno, más que intencionado y diseñado en la pizarra, al zurdazo dentro del área contraria de Sorloth. Entre medias, el balón voló de un campo a otro, dio dos botes en la pugna entre el delantero del Atlético y el central Mechele, sostenida por el cuerpo de Sorloth, hasta que controló con el muslo y soltó su disparo, tan sorprendente hasta para Mignolet, cuyo error también fue crucial.
No le bastó al Atlético. Salvo unos cuantos minutos posteriores al 1-0, en todo el primer tiempo se jugó más a lo que pretendía el Brujas que a lo que había planeado Simeone. La velocidad del conjunto belga, rompedora, insistió en el empate, establecido en el mismo saque de esquina que ha dado tantos frutos al Atlético. Así marcó en la ida en el estadio Jan Breydel y el pasado sábado en LaLiga contra el Espanyol.
Este martes lo sufrió. El golpeo fue de Tziolis al primer palo, peinado por Mechele y remachado por Ordóñez. Minuto 36. Pura estrategia. A nadie le extrañó. Tampoco cuando Oblak salvó otro gol, instantes después. El cabezazo de Vetlesen, indetectable por enésima vez para la estructura del Atlético en su llegada, lo frustró la respuesta prodigiosa del guardameta. Su mano izquierda fue un portento de reflejos. Formidable… Inquietante.
Porque tal intervención refrendó la sensación inequívoca del partido, manejado por el Brujas y alejado del Atlético y sus pretensiones. Se sentía amenazado el equipo de Simeone. Su idea inicial no funcionó. Tampoco Baena. Ni la pareja Cardoso-Koke por el medio. Cada diagonal acelerada del rival sobrepasó sus líneas, vulnerables y estresadas, casi siempre unos centímetros tarde, con todo lo que eso supone para cada lance.
El final del primer tiempo, realmente, fue un alivio para el Atlético, consciente del sombrío panorama hasta entonces. Tiró solo el gol entre los tres palos hasta el descanso. La eliminatoria en el aire. Una presión desmedida. Obligación o fracaso, sin términos medios entre esos extremos para los rojiblancos. En 45 minutos. Una prueba de carácter. Y fútbol.
El Atlético fue un equipo de momentos. De contundencia ofensiva, tan reclamada por Simeone. El 2-1 fue otro ejemplo. Su segundo remate al marco fue gol. Un control con el pecho y una volea con la derecha de Johnny Cardoso, producto de una segunda jugada, expresión máxima de pegada, reivindicación contra la duda del medio estadounidense.
Lo único en lo que, a esas alturas, era mejor el Atlético que el Brujas. Nada más, pero también nada menos, tan fundamental. Porque, desde ese gol, esta vez sí, cambió el encuentro, que pasó a poder del equipo rojiblanco también sobre el terreno, entre el rugido del Metropolitano, trasladado el duelo al campo visitante, ahora bajo control.
Se fue Julián Alvarez, cambiado antes de la hora de encuentro. Antes de iluminarse el cartel con su número, el ’19’ ya sabía que era el sustituido. Entró Griezmann. Tampoco aprovechó entonces el momento el Atlético, cuando el Brujas pareció noqueado por el golpe del 2-1, como le había ocurrido en la primera parte. Le dio margen a la reacción, hasta que todo se acabó con un contragolpe perfecto, que significó el 3-1.
Desde su área hasta la contraria. Desde la salida de Giuliano hasta el remate final de Sorloth. Antes, el pase de Llorente por encima del central, a la carrera de Sorloth, activó la ocasión. Primero conectó con Lookman, este a su vez con Griezmann en una pared, para reencontrarse de nuevo con el delantero noruego: controló solo y marcó el 3-1. A octavos de final. Y con aún más margen, porque también anotó el 4-1, a centro de Ruggeri.
– Alineaciones y goles:
4 – Atlético de Madrid: Oblak; Llorente, Pubill, Hancko, Ruggeri; Giuliano (Giménez, m. 81), Johnny (Rodrigo Mendoza, m. 81), Koke (Molina, m. 69), Baena (Lookman, m. 69); Julián Alvarez (Griezmann, m. 58) y Sorloth.
1 – Brujas: Mignolet; Sabbe, Ordóñez, Mechele, Seys (Lemarechal, m. 81); Stankovic; Forbs, Vetlesen (Diakhon, m. 65), Vanaken, Tziolis (Nilsson, m. 81); Tresoldi (Vermant, m. 65).
Goles: 1-0, m. 23: Sorloth. 1-1, m. 36: Ordóñez. 2-1, m. 48: Cardoso. 3-1, m. 76: Sorloth. 4-1, m. 86: Sorloth.
