Desastres en México: más alertas, pero la preparación define la respuesta
Por Soporte
19/09/2026 01:11
Expandir Este 19 de septiembre se realizará el Segundo Simulacro Nacional 2026 Fotografía: Publimettro México. Por Miguel Velázquez 17 de septiembre 2026 a las 17:21 hrs. ¡Sigue a Publimetro en Google y recibe las últimas noticias de México y el mundo! ¡Sigue a Publimetro en Google! Seguir en Google México ha ampliado su capacidad para alertar, coordinar y movilizar recursos ante una emergencia, pero esos avances no bastan para demostrar cómo respondería el país frente a un desastre real que golpeara al mismo tiempo distintas regiones. Para Jaime Islas, líder de Ingeniería y Prevención de Riesgos en Sekura, el reto ya no es únicamente tener más tecnología o protocolos , sino convertir la información disponible en decisiones preventivas y una respuesta practicada por instituciones, empresas y familias.
La dimensión del desafío puede verse en dos datos. En el Primer Simulacro Nacional de 2026 participaron más de 37 millones de personas y el Estado reportó una fuerza de tarea de 770 mil 166 elementos, 21 mil 687 vehículos terrestres, 466 aeronaves y 2 mil 955 unidades médicas; además, el alertamiento celular alcanzó más de 87 millones de dispositivos. Por otro lado, el último balance anual disponible del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) registró 283 eventos de desastre en 2024 , con daños y pérdidas estimados en 14 mil 434 millones de pesos y 633 defunciones.
Islas señaló que la estructura mexicana de protección civil, construida durante cuatro décadas, permite coordinar a los tres órdenes de gobierno, instituciones de seguridad y salud, academia y sociedad. Sin embargo, advirtió que los resultados de un ejercicio controlado no deben confundirse con la capacidad que se observaría en una crisis verdadera.
“Estos datos reflejan una capacidad importante de movilización y coordinación en un ejercicio controlado, aunque un simulacro, por sí mismo, no permite equiparar sus resultados con el comportamiento que tendría una emergencia real y simultánea en distintas regiones”, explicó en entrevista con Publimetro .
El señalamiento cobra relevancia a dos días del Segundo Simulacro Nacional 2026, programado para el sábado 19 de septiembre a las 12:00 horas, tiempo del centro. La Coordinación Nacional de Protección Civil planteó cinco hipótesis regionales de sismo y eligió un sábado para que hogares y comunidades puedan poner a prueba sus propios planes. Después del ejercicio, está previsto que sesione el Comité Nacional de Emergencias para evaluar la capacidad operativa de las fuerzas de tarea.
Para Islas, medir un simulacro sólo por el número de participantes o por el tiempo de evacuación deja fuera fallas que pueden ser decisivas en una emergencia. La revisión debe incluir rutas y zonas de menor riesgo, actuación de brigadas, comunicación, coordinación, recursos disponibles y cumplimiento de procedimientos.
“ Un simulacro no termina cuando llegamos al punto de reunión . Termina cuando sabemos qué funcionó, qué debe mejorarse y qué acciones debemos implementar antes de enfrentar una emergencia real”, resumió.
Esa lógica también implica variar los escenarios. Si una organización practica siempre a la misma hora, por la misma ruta y con idéntica hipótesis, corre el riesgo de entrenar una rutina en lugar de desarrollar capacidad de decisión. El Reglamento de la Ley General de Protección Civil establece que los inmuebles sujetos a un Programa Interno deben realizar ejercicios con distintas hipótesis y, en todo caso, al menos dos veces al año.
El carácter sabatino del simulacro abre una oportunidad poco habitual: ensayar la respuesta familiar. Islas explicó que un plan doméstico debe considerar quién vive realmente en la vivienda, quién podría requerir ayuda para desplazarse, qué rutas están libres de obstáculos y quién apoyará a personas adultas mayores, personas con discapacidad o cualquier integrante que necesite asistencia.
También recomendó adaptar la mochila de emergencia a las necesidades del hogar e incluir medicamentos indispensables, documentos, agua, alimentos y dispositivos de asistencia. En el caso de animales de compañía , el plan debe prever cómo trasladarlos, mantener actualizada su identificación y disponer de agua y alimento.
Cenapred recomienda precisamente que el plan familiar permita detectar y reducir riesgos, diseñar rutas de evacuación, tomar decisiones según el escenario y practicar simulacros. Para el ejercicio del 19 de septiembre también pidió identificar alertas, puntos de reunión y consultar el Atlas Nacional de Riesgos, que ofrece indicadores para los 2 mil 469 municipios del país.
Al preguntar qué pendientes serían prioritarios ante una emergencia de gran escala, Islas evitó reducir la respuesta a un solo elemento. Planteó fortalecer el conocimiento previo del riesgo, los sistemas de monitoreo y alertamiento, la preparación de personas y organizaciones y la coordinación entre autoridades y comunidades.
“La protección civil no empieza cuando suena una alerta. Empieza mucho antes, cuando conocemos nuestros riesgos, reducimos vulnerabilidades, planeamos qué hacer y practicamos nuestra respuesta”, afirmó. “ La tecnología puede darnos segundos valiosos; la preparación determina cómo los aprovechamos ”.
Jaime Islas, líder de Ingeniería y Prevención de Riesgos en Sekura.
- El número de participantes es importante, pero no es suficiente para determinar la eficacia de un simulacro. CENAPRED establece que estos ejercicios sirven para comprobar anticipadamente si las acciones previstas funcionan y para evaluar la capacidad de respuesta.
La evaluación debe revisar aspectos como los tiempos de respuesta y evacuación, el funcionamiento de las rutas y zonas de menor riesgo, la actuación de las brigadas, la coordinación y comunicación entre los participantes, el uso de los recursos disponibles y el cumplimiento de los procedimientos establecidos.
El tiempo de evacuación es un indicador importante, pero no debe analizarse de manera aislada. Un inmueble puede evacuarse rápidamente y, al mismo tiempo, presentar problemas de comunicación, congestionamiento en determinadas rutas, fallas en la actuación de las brigadas o dificultades para atender a personas que requieren apoyo.
La normativa de protección civil también establece que los resultados de los ejercicios deben utilizarse para identificar oportunidades de mejora, corregir procedimientos y fortalecer los planes de emergencia.
Fuente: https://www.publimetro.com.mx/arc/outboundfeeds/rss/category/nacional/?outputType=xml
Por Soporte
Publicaciones Relacionadas

