Es hijo de Déborah Castro y del ya fallecido Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, presidente durante años de la todopoderosa Gaesa
Una filtración en Washington confirmó lo que era un secreto a voces para los cubanos de dentro y de fuera de la isla. Marco Rubio, secretario de Estado, no negocia con el presidente Miguel Díaz-Canel, sino que lo hace directamente con los Castro a través del famoso Cangrejo, el nieto escolta de Raúl. Así lo ha confirmado Axios gracias a las confidencias desde dentro de la Secretaría de Estado, por supuesto una filtración interesada.
“Yo no lo llamaría negociaciones, sino discusiones de futuro“, precisó el alto funcionario al portal estadounidense. Raúl Guillermo Rodríguez Castro, hijo de Déborah Castro y del ya fallecido Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, presidente durante años de la todopoderosa Gaesa, conglomerado militar que administra buena parte de las operaciones financieras y económica de la isla, es el personaje elegido para los diálogos pese a que no se trata del más preparado para cuestiones de Estado.
Su vida pública está marcada por estar al frente de la Dirección General de la Seguridad del General en Jefe, como llaman a Raúl. Para la historia, sus extravagantes carreras en el Elíseo, rompiendo protocolos, para seguir a su abuelo por todos lados ante la sorpresa del presidente francés, Emmanuel Macron. En cada aparición pública de Raúl, ahí está el Cangrejo, como le llaman en la familia porque nació con seis dedos en sus manos y con unas enormes orejas de soplillo, todo eso reparado con cirugía.
Pese al marcaje estrecho de su abuelo, que ya ha cumplido 94 años, pero que nunca ha dejado de supervisar al poder revolucionario, Raúl Guillermo ha dispuesto del tiempo suficiente para erigirse en uno de los principales representantes de la dolce vita habanera, en yates y mansiones alrededor de la isla.
El nietísimo, de 41 años, jamás fue considerado con las virtudes suficientes para convertirse en relevo de su padre, que sí estaba llamado para la presidencia del país si un infarto no hubiera acabado con su vida en 2022. Se mueve mejor en clubes nocturnos que en despachos políticos. “Nuestra postura es que el régimen tiene que irse, pero eso exactamente depende del presidente Trump y aún no lo ha decidido. Rubio sigue en conversaciones con su nieto”, culminó la fuente de Axios.
En la sombra, el más poderoso de los Castro es el tío del Cangrejo, Alejandro Castro, el hijo de Raúl, al mando de los aparatos de Inteligencia y contrainteligencia del Estado. Y el dirigente emergente de la familia es el nuevo viceprimer ministro, Óscar Pérez-Oliva, sobrino nieto de Raúl y el encargado de informar al país del paquetazo socioeconómico puesto en marcha para resistir en el Periodo Especial 2.0, como lo denominan en las redes en recuerdo de la tragedia nacional que asoló la isla tras la caída del Muro de Berlín. El también ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera es el más ilustrado de la familia.
“Deberían llegar a un acuerdo, porque es una amenaza humanitaria”, insistió el mandatario estadounidense el pasado lunes, tras forzar un jaque energético que tiene contra las cuerdas a la revolución. El bloqueo marítimo y el cierre del grifo petrolero desde Venezuela ha empeorado una crisis multisistémica, que ya sufría apagones de hasta 48 horas en el interior y de 12 horas en La Habana, con escasez, inflación desatada y con índices altísimos de empobrecimiento.
Mientras la izquierda radical americana y europea intenta comparar a Cuba con Gaza, incluso poner a flote una nueva flotilla “salvadora”, el ministro de Exteriores castrista visitó Madrid y desde España se dirigió a Moscú para pedir ayuda a Vladimir Putin. “Agradecí la tradicional e histórica solidaridad y apoyo rusos a Cuba, en particular frente al bloqueo y el cerco energético”, se congratuló Rodríguez tras reunirse con el ministro de Exteriores ruso.
Fuente: https://www.elmundo.es/internacional/2026/02/18/6995f61efc6c8351528b4590.html
