El primer ministro insiste en que debió ser informado del riesgo de seguridad que presentaba el ya despedido diplomático en Washington
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha reconocido este lunes haber cometido un “error de juicio” al nombrar a Peter Mandelson embajador en Washington pese a estar al corriente de la relación del ex ministro y eurocomisario europeo con el depredador sexual Jeffrey Epstein. “No debí designar a Peter Mandelson. Me responsabilizo de la decisión y pido de nuevo disculpas a las víctimas del pedófilo Epstein, a quienes fallé con mi decisión”, ha declarado en el Parlamento el jefe del Gobierno laborista.
Starmer ha comparecido ante la Cámara de los Comunes con una cronología del proceso de selección de Mandelson que, según se reveló la semana pasada, siguió adelante pese a la recomendación negativa del Servicio de Verificación (UKSV, en sus siglas en inglés) encargado de investigar las credenciales y los riesgos de seguridad de los nominados a cargos públicos. El visto bueno salió de Exteriores, en una decisión aparentemente unilateral y no compartida con Downing Street, del alto funcionario del Ministerio, Sir Oliver Robbins, quien fue destituido la noche del 16 de abril y este martes está llamado a testificar ante un comité parlamentario.
El primer ministro criticó el silencio del oficial sobre la luz roja emitida contra Mandelson, a quien la Policía investiga desde febrero por presunta filtración a Epstein de documentos oficiales. “La recomendación pudo y debió ser compartida”, repitió en varias ocasiones antes de resaltar que de “haberlo sabido, no habría procedido con el nombramiento” del polémico diplomático.
Starmer anunció la selección de Mandelson en diciembre de 2024, aunque el proceso de verificación de credenciales y riesgos de seguridad se completó después de su partida hacia la capital estadounidense, al mes siguiente de la toma de posesión del presidente Donald Trump. Robbins podría aclarar este martes si la apresurada acción del primer ministro influyó en su visto bueno y el secretismo que aún envuelve su decisión.
Para la presidenta del Comité de Exteriores, la laborista Emily Thornberry, no hay duda de que las “cuestiones de seguridad fueron secundarias” en Downing Street a la “prioridad” de enviar a Mandelson a Washington. La líder conservadora, Kemi Badenoch, considera el embrollo un “riesgo a la seguridad nacional” por parte de un primer ministro al que le “falla la curiosidad” y “no quiere conocer las respuestas”. El dirigente liberal demócrata, Ed Davey, comparó a Starmer con el ex primer ministro Boris Johnson, quien perdió autoridad por mentir sobre las fiestas durante los confinamientos del Covid. “El primer ministro prometió cambio y acabar con el caos y ha fallado terriblemente”, criticó, pidiendo su dimisión.
No se han desvelado los motivos del bloqueo a la autorización de Mandelson -“se debe respetar la ‘integridad’ del proceso”, justificó Starmer-, aunque las sospechas apuntan al amplio círculo de amistades del humillado ex embajador. Además de los lazos con Epstein, Mandelson estableció relaciones profesionales con oligarcas rusos y ejecutivos chinos, que expertos en seguridad podrían clasificar como flancos de fácil apertura a chantajes o amenazas.
Por otro lado, documentos desclasificados en las últimas semanas sugieren que el primer ministro desoyó el consejo del más alto funcionario del Reino Unido sobre las pautas en la designación de un embajador “político”, como fue el caso del considerado “tercer hombre” en el nuevo laborismo de la primera década del 2000. El ex jefe de la oficina del Gabinete, Simon Case, recomendó a Starmer completar los trámites de seguridad “antes de confirmar” la identidad de Mandelson, según una nota de noviembre de 2024 que Sky News destapó poco antes de la intervención parlamentaria. Starmer se limitó a decir que la revisión posterior del caso no ha detectado anomalías en su oficina de Downing Street.
Mandelson fue cesado el pasado septiembre tras la publicación de la primera tanda de archivos de Epstein, que revelan una amistad más profunda y prolongada de lo asumido inicialmente. Documentos desclasificados en una segunda apertura de los mismos archivos sugieren que el ex ministro proporcionó al pedófilo financiero estadounidense información confidencial sobre posiciones mercantiles y financieras de Reino Unido y la Unión Europea.
Scotland Yard asumió entonces el caso y mantiene viva una investigación criminal contra el ex embajador. Otra fuerza policial investiga a su vez, y bajo la misma sospecha de conducta inapropiada en el desempeño de un cargo público, al hermano del rey Carlos III y ex duque de York, Andrés Mountbatten Windsor. Los extensos lazos de Epstein aprietan las instituciones pilares del Reino Unido.
Fuente: https://www.elmundo.es/internacional/2026/04/20/69e6671ee85ecec0078b45bd.html
