Ante el aniversario de la revolución cubana, el presidente cubano asegura que la nación debe prepararse hacia la victoria en el caso de verse envuelto en un conflicto directo con Washington

Las revoluciones americanas se mueven más cómodas con el pasado que con el presente, porque este constata todos los días su derrumbe. A la cabeza de una muchedumbre acarreada como tantas veces, Miguel Díaz-Canel se volvió a vestir de verde oliva, como Fidel Castro, para conmemorar el 65 aniversario de la declaración del carácter socialista de la revolución castrista.

“Compatriotas, el momento es sumamente desafiante y nos convoca a estar listos para enfrentar serias amenazas, entre ellas, la agresión militar. No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y si fuera inevitable, ganarla”, clamó el presidente cubano, advertido de las últimas noticias que llegan desde Estados Unidos sobre preparativos militares. En su polémica entrevista con NBC, el heredero político de Raúl Castro insistió en que “morir por la patria es vivir”.

Según adelantó el miércoles el diario USA Today, el Pentágono ha acelerado la planificación para una posible operación en la isla caribeña. “Quizá hagamos una parada en Cuba cuando terminemos con esto [Irán]”, disparó Donald Trump esta semana.

Las conversaciones entre el Departamento de Estado, encabezado por el cubanoamericano Marco Rubio, y el entorno de Raúl, especialmente su nieto favorito, su jefe de escoltas Raúl Guillermo Rodríguez Castro, apodado El Cangrejo, no han avanzado de momento más allá de lo que pareciera una apuesta por reformas económicas sin la presencia de Díaz-Canel, una operación política parecida a la llevada a cabo en Venezuela a través de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.

Mientras prosigue el pulso político, el régimen cubano ha apostado por recrudecer la represión en el interior de la isla. Según el último informe de la organización Prisoners Defenders (PD), el castrismo ha alcanzado un nuevo récord en el número de prisioneros políticos: 1.250, tras sumar los 44 nuevos presos de marzo.

Y entre ellos 145 mujeres y 33 menores, otro récord para la revolución. “Cientos de arrestos en La Habana y Ciego de Ávila [donde los manifestantes asaltaron por primera vez una sede del Partido Comunista de Cuba] confirman un patrón represivo de una tiranía que está en guerra contra su pueblo indefenso”, constató Javier Larrondo, presidente de PD.

Precisamente fue Díaz-Canel, durante su entrevista con NBC, quien escandalizó a los organismos de derechos humanos al negar la existencia de prisioneros políticos en la isla. “Es una mentira, una calumnia y una descalificación”, aseguró el mandatario sin pestañear.

Para afear aún más estas declaraciones, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) ha reunido testimonios de familiares sobre “el aumento de malos tratos en las cárceles, con traslados a celdas de castigo, retirada de alimentos y pertenencias, amenazas y colocación de presos comunes en sus celdas para que agredan a los políticos”.

Uno de los perjudicados es el disidente histórico Félix Navarro, de 72 años, quien sufrió una violenta golpiza en el interior de la prisión. Las autoridades penitenciarias negaron este miércoles a su mujer, Sonia Álvarez, la visita familiar a la que tiene derecho.

El artista Luis Manuel Otero Alcántara, líder del Movimiento San Isidro, también fue amenazado de muerte por sus carceleros, por lo que inició una huelga de hambre que se prolongó durante varios días. Los dos disidentes fueron encarcelados el 11-J de 2021, el día que el pueblo cubano se rebeló contra el castrismo.

Fuente: https://www.elmundo.es/internacional/2026/04/16/69e11d80e4d4d82f328b4579.html

Por Editor