De forma incomprensible, la selección que solía ser una potencia ha vuelto a fallar en su intento por acceder a las Copas del Mundo. ¿Quiénes son culpables?
“La commedia è finita”, versa la clásica línea de la ópera Pagliacci de Ruggero Leoncavallo. Una frase que encierra el dolor de una tragedia sin igual: el matar un amor por errores propios. Y así, como esta icónica pieza de la cultura italiana, el martes la “Azzurri” ha apuñalado, nuevamente, el alma de su hinchada y de su legado futbolístico tras caer eliminado del repechaje de la UEFA.
Italia, tetracampeón del mundo, hogar de leyendas, de una de las ligas más competitivas del orbe y de una filosofía que se hizo escuela en el fúbol, se ha vuelto a quedar sin Mundial por tercera ocasión consecutiva.
“Es una pesadilla”, dijo Leonardo Spinazzola entre lágrimas. “Llevo nueve años en la selección y todavía no he jugado un Mundial. Es terrible. Para Italia. Para nosotros”.
La próxima vez que la “Azzurri” intente acceder a un Mundial habrán pasado ya 16 años desde su última participación en Brasil 2014.
En 2017, fueron derrotados por Suecia en la repesca. Hace cuatro años, Macedonia del Norte los eliminó. En esta ocasión, Bosnia y Herzegovina, la selección número 71 del mundo, los venció en la tanda de penaltis, asegurando así su plaza en el Mundial de 2026.
Gennaro Gattuso, el técnico que cargará con el peso de este fracaso, llegó con el discurso de revivir el hambre de gloria en la selección, hace apenas un año. “Rhino” fue clave en el título Mundial de 2006 y pretendía tener la fórmula para acabar con la falta de identidad de su selección. Incluso, prometió irse del país de no conseguir la clasificación.
“Los chicos no merecían una paliza así. Sufrimos, tuvimos ocasiones de gol, pero así es el fútbol. Estoy orgulloso de mis jugadores. Necesitábamos esto (la clasificación para el Mundial), por nosotros mismos, por Italia, por nuestro deporte. Un golpe como este es difícil de asimilar”, aceptó a la cadena RAI.
Y los señalados están claros:Alessandro Bastoni y su expulsión antes del descanso y Moise Kean, quien falló el 2-0 cuando Italia batallaba con 10 hombres. Pero lo cierto es que la enfermedad de Italia data de muchos años atrás y muchos personajes en el camino.
La falta de producción de líderes como Francesco Totti, Roberto Baggio, Paolo Rossi o Giuseppe Meazza ya es una realidad en el país de la bota. ¿Dónde quedaron perdidos esos genios en la historia y las semillas que sembraron? Con técnicos improvisados, cambios de timón de última hora y jugadores inmiscuidos en problemas de apuestas.
Los ídolos que debían de convertirse en gestores también han fallado. Gianluigi Buffon, jefe de la delegación, fue quien eligió a su amigo Gattuso para hacerse cargo del equipo cuando dirigía al humilde Hajduk Split. Tras la eliminación, salió a decir que Italia mostraba señales de mejoría y se negó a dimitir, junto a “Rhino”, pese a que los resultados son impresentables.
Italia sigue sin identidad en el campo, sin credibilidad en las gradas y tendrá que pasar otros cuatro años para intentar volver a una Copa del Mundo. “La commedia è finita” y todo en el teatro “Azzurri” es un silencio sepulcral
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